El Dominical del Sábado

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Breve Historia del Steampunk

:Diego Cano: Publicado el 13/01/12 17:51, última modificación el 13/01/12 17:51

Literatura

Hace mucho tiempo, algunos soñadores empezaron a crear historias que trascendían sus sociedades, extrapolando la ciencia del momento para crear mundos o futuros: la ciencia-ficción. Buenos ejemplos son Frankestein, de Mary Shelley, o la mayor parte de la obra de Julio Verne y H.G. Wells.

Pasó el tiempo, y los escritores empezaron a utilizar el género para explorar posibilidades sociales, utopías y distopías que nos advertían sobre los riesgos de determinados actos: Un Mundo feliz de Huxley, 1984 de Orwell, etc.

En los 70, apareció un subgénero, en el que los protagonistas solían estar en los margenes de una sociedad dominada por las grandes corporaciones, un mundo en que los estados tienen menos protagonismo que las multinacionales; en general, un futuro muy cercano. Se denominó a este subgénero ciberpunk, 'ciber' por esa extraña palabra que se refiere a la tecnología que controla (kybernetikos: gubernamental en griego) y 'punk' porque los personajes vivían en los límites de la sociedad, entre tribus sociales marginales, defendiéndose de las megacorporaciones y luchando por existir sin someterse. Neuromante, de William Gibson, o Islas en la Red, de Bruce Sterling, son novelas claves en el modelo, aunque el mainstream conocerá mejor las adaptaciones cinematográficas de obras de Philip K. Dick como Blade Runner o Minority Report.

Algunos de estos escritores empezaron a combinar ambos extremos de la ciencia ficción, y escribieron temáticas ciberpunk en ambientes más propios de los principios del género, tecnologías dominadas por los motores a vapor y la electricidad en lugar del petróleo y la electrónica.

Así, en la trilogía 'Un Nómada de las corrientes del tiempo', Moorcock crea un mundo dominado por el Imperio Británico, en lucha con disidentes anarquistas y libertarios, lleno de dirigibles y máquinas de guerra futuristas en el cambio de siglo XIX a XX; El Motor diferencial de Gibson rediseña el final del s.XIX si el ordenador de Babbage (totalmente mecánico, pero completo) hubiese encontrado los fondos para ser construido en el momento en que en nuestra historia real fue abandonado, 1824.

A este subgénero lo llamaron Steampunk.

En el resto de la vida

Igual que alrededor del ciberpunk se creo un movimiento contracultural que englobaba asociales amantes de la tecnología, hackers, etc., alrededor del steampunk también empezó a concentrarse un grupo de gente descontenta con el mundo, pero a quien atraía más una estética antigua que moderna, más el latón y la madera que el plástico y los tintes. La mirada del Steampunk abarca pasado y futuro, a diferencia del Ciberpunk que sólo mira al futuro; esto facilitó la incorporación de gente de todas las edades, creando el que creo es el primer movimiento contracultural marginal al que se han adherido gentes de 12 a 90 años, en vez de sólo jóvenes rebeldes.

Entre ellos, y de manera natural por el mensaje anticonsumista inherente a todo 'punk' y la accesibilidad de la tecnología en cuestión, artesanos y 'chapuzas' varios empezaron a usar el steampunk como centro de sus creaciones. Obras de arte, ropa, máquinas, o simples redecoraciones de objetos habituales surgieron por todas partes.

Hoy en día, la estética steampunk está entrando en todas partes, en el cine (La Liga de los Hombres Extraordinarios, Sucker Punch, ...) y la televisión (Almacén 13, Santuario, ...), videojuegos (la saga del Profesor Layton, Fable III, ...), música (además de grupos autodefinidos como steampunk - Abney Park, Clockwork Dolls, Vernian Process.. - se incluyen productos mercadotécnicos como un reciente videoclip de Justin Bieber), etc.

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